El Violín Olvidado   4 comments

Para Niburek.

El violín olvidado.

 

 Y de
repente apareció un ángel:


 

   
Noto una mirada que se posa en mi,
puedo sentir sus ojos de mirada colombina a punto de descubrir tierra en el horizonte.
No se como me ha encontrado si mi vida la hago sobre un armario mudo lleno de
historias y disfrazado de muerte, en la habitación abandonada por donde nadie
pasa, nadie habita, y en la que si por casualidades de la vida alguien
entra, no suele ser de esa clase de personas que busca mas allá de donde
alcanza la vista, pero esta vez parece que se ha colado un ser
extraordinario por alguna rendija, uno de esos pocos que mira con el alma.


 

  Se preguntará porqué he vivido largo
tiempo escondido y la respuesta es simple. Mi último dueño me dejó abandonado,
con la crueldad con que un niño abandona sus pelota rota, pero una vez
habitando en el olvido fui bruñido en años, siendo mas sabio, adquiriendo el
nivel óptimo de humedad, entrenando imaginariamente mis cuerdas de las que
salían mil canciones sordas pero llenas de música, en definitiva, me convencí
de que no era un violín mediocre y mundano, que mi
 desafino y
desatino e incluso mis periodos enmudecidos no eran debidos a la
arraigada-errada teoría de estar hecho de madera barata, ni a bastas
cuerdas o a falta de alma, sino que mis melodías sonaran o no físicamente, sólo
podían ser escuchadas por Querubines y Serafines ……  y apareció
Niburek.


 

  Niburek se coló en mi habitación y
agitando sus angélicas alas se alzó lo justo para alcanzar la funda negra de
encima del armario. Volvió a poner los pies en el suelo y puso con mucho
cuidado lo que había encontrado sobre la cama que estaba a escasos centímetros
del guardián de ropas. Tomó aire y procedió a la apertura del la misma. Levantó
poco a poco la tapa, con la prisa suficiente para querer ver lo que había
dentro pero con la lentitud bastante que se tiene cuando se teme saciar la
incertidumbre por miedo a la decepción, pero esta vez la suerte estaba de su
parte. Quedó intensamente conmocionado ante lo que tenía delante, la duda se
hizo palpable unos instantes, pero se disipó en cuento lo cogió y lo tomó
entre sus manos. Era increíble la suavidad de la madera y como a pesar de lo
años evidenciados por el aspecto de la funda que encerrado había estado, no
había salitre, no había polvo ni óxido en sus metales. Parecía como si sólo se
hubiera cuidado para deslumbrar a los que pueden mirar con el alma.

   Pasó sus dedos como si en ese momento fuera ciego
para empaparse de las sensaciones que ellos le contaban. Acomodó el violín
entre el cuello y su cabeza, apoyando el mentón mientras sujetaba el traste con
su mano izquierda y un escalofrío le sacudió al entrar en contacto con él. Una
rara sensación lo invitó a cerrar los ojos y a disfrutar de ese momento. Acto
seguido en su interior empezó a escuchar una música celestial que le resultaba
familiar aunque nunca antes la había escuchado. Era el Stradivarius que cerca
de su oído le tarareaba con “
nanáica” dulzura melodías que aun sin letra
contaban los secretos más internos: el color negro mate de una despedida, la
suavidad de unos labios amantes y amados, la amargura en la boca que causa la
decepción, como alegra la esperanza, como entristece el desamor. El sentir de
una estrella cuando alguien la mira y es descubierta dejando de ser una más, el
color gris anacarado de la sombra que la luna proyecta en la noche bajo las pestañas,
el sonido del batir de las alas de una mariposa que de repente sobrevuela la
imaginación cuando ésta se entretiene concediendo placer a la mente, la
grandeza del pintor que habita en nosotros y que pinta felices paisajes llenos
de amor, caricias y besos.

   Su corazón quedó extasiado ante tantas sensaciones,
un corazón henchido, orgulloso y no sabiendo ni como ni porqué se encontró
raramente seguro de poder tocar con la punta de los dedos un nuevo Universo,
tan oscuro como inmenso pero tan intrigante y prometedor como su grandeza.

   Y el violín cumpliendo su cometido de transmitir felicidad y
sintiéndose pleno y completo, se desnudó al abrigo de los
 querubínicos y cálidos dedos.

Ingrid J.


 

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Publicado 27 de julio de 2009 por ingridjy en Sin categoría

4 Respuestas a “El Violín Olvidado

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  1. Excelente relato. ¿Está basado en alguna historia real?

  2. Es la realidad de un violín soñador que cree haber encontrado un querubín entre tanta mediocridad

  3. El problema es que los querubines, a veces, se coportan como niños caprichosos. Primero se antojan y después, al perder el interés, vuelan en busca de un nuevo juguete. Espero que éste no sea el caso.

  4. Yo creo que no es el caso en absoluto, el violín cedió al abrigo del portador de oidos escuchadores de´música celestial tarareada con nanaica dulzura:-) ….

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