Sobre la felicidad y el dolor — 04.03.2009   Leave a comment

Muchas
veces, cuando me siento mal miro fotos de cuando era un comino y una de mis
preferidas es esta. Me hace recordar lo feliz que he sido.


Analizo mi felicidad:

Qué es la
vida sino la suma de pequeñas dosis de felicidad, que nos fortalecen para
sobrellevar la monotonía de los días y vencer las adversidades, a veces
inesperadas, otras predecibles y algunas conformadas? No conformes nunca tu
puñado de felicidad, no hagas de tu mano un puño cerrado y mundano, deja que se
colme de semillas depositadas en ella que germinarán con la realidad de la
conciencia de la vida única.

De la felicidad al dolor

Esta es mi
definición de felicidad, no tiene porque ser real ni alcanzable pero es mi meta
en la vida, y por eso mismo unas veces tomadas, otra encontradas, las decisiones
 hay que dejar paso al dolor. El dolor no
es controlable. Llega sin pedirlo, se adueña del alma y lo intentamos echar,
sin dejar que haga su trabajo, disfrazando la realidad en forma de tiempo que
no volverá y aplazándolo hasta que creemos estar preparados. Cuando llega hay
que deja que se instale en nosotros, porque hasta que no duela del todo, no
podrán empezar a curarse las heridas y para eso, hay que convivir con él, hacer
que toques fondo y cuando él vea que ya no causa efecto, se irá a buscar a otra
persona que lo necesite. Una vez que sale, es porque sabe que la persona que lo
alberga ya está lista para ser feliz.

Te ayuda a conocerte, nunca te adivinará
lo que quieres, pero si te dejará muy claro que es lo que no quieres y eso ya
es mucho.

Y cuando
el dolor me abandona:

Me
imagino que al nacer nos regalan una  “caja
de la felicidad” que tenemos que intentar llenar a lo largo de la vida y hay
que intentar que esté lomas repleta posible. Yo  la voy llenando de
burbujas de felicidad. Hay burbujas naranjas que las creas cuando sientes alegría
, o burbujas blancas  producidas por el amor de tus padres, burbujas amarillas aparecidas de la
amistad
, burbujas
azules que nacen de la paz interior
, burbujas negras en las que se guarda una mirada, burbujas moradas que guardan la
sensación de ver una sonrisa sincera
, burbujas verdes impregnadas de olor a calma y sal mientras observas
una puesta de sol
, hay burbujas de mil colores, pero la mas ansiada y la mas difícil de conseguir es la dorada,
la del enamoramiento, la del amor correspondido.

Si miro en mi
caja, ahora y no antes, veo burbujas de todos los colores, pero falta la
dorada. Ahora no puede estar pero tiene su hueco reservado. Sólo cabe una y por
eso las demás no intentarán usurpar su lugar, quedará intacto para cuando su
luz de oro ciegue el alma y el corazón. Entre tanto alguna color bronce o cobre
intentó con algún haz de luz colarse, pero ninguna pudo ocupar su lugar.

Os dejo una
burbuja roja para que la metáis en vuestras cajas, es un pedacito de mi, en
agradecimiento a mis tantos y buenos amig@s y a los tantos y buenos momentos
vividos y a los que están por venir.

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Publicado 4 de marzo de 2009 por ingridjy en Sin categoría

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