Diego Baquero Jarillo   1 comment

Una nueva etapa de la vida, totalmente nueva para mi y de la que voy a disfrutar muchísimo.

El pasado 16 de septiembre, a las 11.55h Diego cambió su pequeño mundo mojado, cálido y seguro por otro seco, no tan cálido y totalmente nuevo,  menos seguro pero inquietante, intrigante, lleno de experiencias y sensaciones que descubrir con las que irá escribiendo su vida.

Es dificil de explicar lo que sentí al verlo, era una persona muy esperada, a la que estaba deseando conocer, que me intrigaba enormemente y de repente ahí estaba…un pequeño ser que con los ojos abiertos como dos soles miraba, como si estuviera viendo, a su madre fijamente. Tengo esa imagen clavada en la retina, y mi primer pensamiento fue " esta personita es la que ha hecho gritar hace un rato a mi hermana … que grande tiene que ser el sentimiento para olvidar el dolor en un segundo cuando la expresión de la madre es amor en estado puro". 

Ese día fui capaz de ver a dos personas felices hasta el extremo, no había nada en el mundo que puediera estropear el momento, eran caras de "colmo de felicidad", de las que no eres capaz de controlar la sonrisa , de las que los ojos brillan con luz propia y de las que el corazón crees que va a explotar de lo bien que se siente. Esas eran las caras de mi hermana y Cristóbal, lo recién estrenados papas.

Ahora tengo una nueva aficción, observar a Diego …. hay quien dice que es como una candela, que no se puede dejar de mirar y lleva toda la razón del mundo, te atrae con una fuerza imperiosa. Me hace feliz, y es una clase de felicidad que no había experimentado antes, es una felicidad tan al alcance de la mano que no parce real, pero ahí está … dejándose tocar sólo con mirar a este trocito de cielo, milagro de la vida. Es mi talismán, aleja mis preocupaciones y tristeza y dibuja una sonrisa sincera (como la de los niños) en mi cara.

Diego, amenazo con hacerte inmensamente feliz.








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Publicado 1 de octubre de 2008 por ingridjy en Sin categoría

Una respuesta a “Diego Baquero Jarillo

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  1. No sé cuánto se puede querer a un hijo pero tengo la suerte de tener sobrinos. Verás cuánto se puede llegar a querer a uno.
    Ya me lo dirás.
     
    Me alegro mucho de que todo haya ido bien.
     
    Felicidades nuevamente. Y a los papás también. Y a mi novio José Tomás también.

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